Por: José Eurípides Sanabria Triana
La salud mental es un derecho humano básico para todos. Todas las personas, sin importar quiénes sean ni dónde estén, tienen derecho a gozar del grado más alto posible de salud mental, lo que incluye el derecho a ser protegido de los riesgos y el derecho a una atención disponible, accesible, digna y de calidad; el derecho a la libertad, la independencia y la integración en su entorno social.

En Colombia, la Ley 2460 de 2025, promulgada el 16 de junio, fortalece la atención y la prevención de los trastornos mentales. La norma reconoce la salud mental como un derecho fundamental, promueve la educación emocional desde la infancia y busca eliminar la discriminación y el estigma. También plantea una atención integral, comunitaria e interdisciplinaria, con menos barreras para acceder a apoyo psicológico. En el trabajo, exige impulsar entornos saludables, prevenir los riesgos psicosociales y fomentar el bienestar de los empleados.
Su implementación requiere el compromiso conjunto de instituciones de salud, centros educativos, empresas, autoridades y comunidades. La salud mental no es un asunto individual, es una tarea colectiva. Hablar, prevenir y pedir ayuda a tiempo puede marcar la diferencia, para disminuir trastornos mentales, psicológicos, enfermedades y afecciones físicas asociadas.
Nadie en nuestro país, debería ser ignorado por padecer un problema de salud mental, sin embargo, nuestro sistema de salud sigue presentando deficiencias que no permiten una atención a tiempo, programas que vayan orientados a la prevención, apoyo y acompañamiento son fundamentales.

